Incluye los gastos de captación del agua y su potabilización, el control sanitario permanente, su distribución hasta los hogares a la presión adecuada, además de los costes de mantenimiento de las instalaciones.
Con las tasas de alcantarillado y depuración pagamos la conservación y mantenimiento de la red de alcantarillado, el traslado de las aguas sucias hasta los colectores generales y las estaciones depuradoras y la devolución de las aguas residuales tratadas al medio ambiente con la menor contaminación posible.
Ocasionalmente, se paga un canon de inversiones que consiste en una cuota única que se utiliza para financiar obras de infraestructuras, conservación y control de los recursos hídricos.